TORRE ARIAS, CASO DE ESTUDIO EUROPEO EN GREENHER: PATRIMONIO VIVO, AGROECOLOGÍA Y COMUNIDAD


La Plataforma Ciudadana Quinta de Torre Arias y la Huerta Solidaria participan junto a la Universidad Complutense de Madrid en el proyecto europeo GreenHer. La experiencia de Torre Arias ha sido presentada en París y formará parte de los resultados de una investigación internacional sobre huertos urbanos, patrimonio y comunidades locales.
La Quinta de Torre Arias ha pasado a formar parte de un espacio europeo de investigación y reflexión sobre el futuro de los huertos, los paisajes productivos y el patrimonio verde de nuestras ciudades.


La Plataforma Ciudadana Quinta de Torre Arias y la Huerta Solidaria de la Quinta, en colaboración con la Universidad Complutense de Madrid y el equipo de la profesora María García Hernández, participan en GreenHer – Urban agriculture at the urban peripheries: Allotments, Community gardens and social struggles for green heritage, un proyecto que reúne a universidades y experiencias de diferentes ciudades europeas.
Para la Plataforma, esta colaboración tiene además una importancia especial en el momento que atraviesa la Quinta. Forma parte de los contactos y líneas de trabajo que estamos impulsando con universidades, centros de investigación y otras instituciones públicas para desarrollar un Programa Complementario Público Interinstitucional para Torre Arias, ante el nuevo escenario generado por la concesión al Banco de España de diversos edificios y elementos singulares de la finca.
El propósito es contribuir a que el futuro de la Quinta no se limite a la rehabilitación de sus construcciones, sino que incorpore también su extraordinario patrimonio agropecuario, ambiental y social como base para la investigación, la formación, la educación ambiental y la participación ciudadana.

¿QUÉ ES GREENHER?
GreenHer estudia los huertos familiares, comunitarios y otros espacios de agricultura urbana de las periferias europeas como formas de patrimonio vivo.
La investigación compara experiencias de seis ciudades europeas —París, Madrid, Edimburgo, Bolonia, Cracovia y Lovaina— y analiza cómo estos espacios han evolucionado, qué conocimientos y prácticas mantienen, qué papel desempeñan las comunidades que los cultivan y de qué manera pueden ser reconocidos y protegidos dentro de las políticas urbanas y patrimoniales.
Su planteamiento permite superar una visión del patrimonio centrada exclusivamente en edificios, monumentos o jardines históricos.

UN HUERTO TAMBIÉN PUEDE SER PATRIMONIO

Lo es por sus suelos, árboles, semillas y cultivos, pero también por los conocimientos, formas de cultivo, memoria, relaciones sociales y prácticas comunitarias que se han desarrollado a lo largo del tiempo.
Esta idea está en el centro del Manifiesto por los Jardines Vivos, elaborado dentro de GreenHer. El documento considera estos jardines como sistemas socioecológicos en los que suelo, plantas, animales, construcciones, prácticas, memorias y relaciones sociales forman un conjunto inseparable. Son espacios de biodiversidad, producción alimentaria, aprendizaje, solidaridad y adaptación a los cambios ambientales.


TORRE ARIAS PRESENTADA EN PARÍS 

Esta dimensión europea se ha materializado de manera muy concreta durante los días 18 y 19 de septiembre de 2026, con la participación de la Plataforma en el encuentro “Green Heritage and the Metropolis. Allotments, urban agriculture and green practices in the suburbs”, celebrado en París y Aubervilliers.
La jornada del viernes 18 tuvo lugar en el Centre Lourcine de la Université Paris 1 Panthéon-Sorbonne. Allí, los equipos participantes pusieron en común las investigaciones desarrolladas en las seis ciudades, debatieron los trabajos que formarán parte de los resultados del proyecto, avanzaron en la preparación del informe conjunto y trabajaron sobre el contenido y los siguientes pasos del Manifiesto por los Jardines Vivos.
La Plataforma participó en esta jornada junto al equipo de la Universidad Complutense, pudiendo conocer y compartir directamente las experiencias y planteamientos de los distintos equipos europeos.

El sábado 19, las actividades se trasladaron a los históricos Jardins ouvriers des Vertus, en Aubervilliers. El Garden Festival permitió presentar los pósteres y materiales de las distintas experiencias, intercambiar conocimientos con las personas que visitaban los jardines y compartir la jornada con investigadores y comunidades hortelanas.
La Universidad Complutense presentó dos casos de estudio de Madrid: el Huerto Comunitario Garbanzal–Las Montijas, en Carabanchel, y la Huerta Solidaria de la Quinta de Torre Arias, en San Blas-Canillejas.
Torre Arias contó con un póster específico, elaborado en francés para el encuentro bajo el título “Le Jardin Urbain Solidaire de la Quinta de Torre Arias. Madrid, Espagne”.
De este modo, la experiencia de la Quinta no estuvo únicamente presente en los debates académicos del proyecto, sino que fue expuesta y compartida directamente dentro de este encuentro europeo.

UNA HUERTA QUE MANTIENE VIVO EL PATRIMONIO DE LA QUINTA 

El caso de estudio presentado por la UCM sitúa el origen de la Huerta Solidaria en 2015, dentro de un proyecto ciudadano más amplio impulsado por la Plataforma para defender la integridad y el carácter público de esta antigua finca agropecuaria.
La huerta ocupa actualmente unos 1.000 metros cuadrados y se trabaja con criterios agroecológicos, mediante rotaciones y asociaciones de cultivos, abonos verdes, acolchados orgánicos y técnicas encaminadas a conservar y mejorar el suelo. Toda su producción se destina a la Despensa Solidaria de la Plataforma de Trabajadores en Paro del distrito.
Pero el interés de la Huerta Solidaria para GreenHer va mucho más allá de la producción hortícola.
El estudio identifica en ella una combinación especialmente clara de patrimonio material e inmaterial.
Mantener un espacio de cultivo dentro de la Quinta permite conservar prácticas y conocimientos vinculados a la horticultura, la biodiversidad y el cuidado del territorio. La presencia de cultivos, flores y plantas aromáticas favorece además a los polinizadores y a otras especies relacionadas con el mosaico agrícola y ajardinado de la finca.
A ello se suma un patrimonio difícil de medir, pero fundamental: los conocimientos de las personas que trabajan la tierra y su transmisión entre generaciones y colectivos.
Las actividades y visitas educativas desarrolladas en la huerta permiten acercar estos conocimientos a escolares, estudiantes universitarios, centros de formación, personas mayores, colectivos relacionados con la horticultura urbana y la agroecología y movimientos sociales. Sobre el terreno se puede aprender acerca de los ciclos de cultivo, el suelo, el agua, la biodiversidad, la producción de alimentos y la relación entre patrimonio y sostenibilidad.
Por ello, el propio trabajo presentado en París define la Huerta Solidaria como un patrimonio vivo y un espacio de aprendizaje, encuentro e intercambio, capaz de conectar los saberes agrarios con prácticas contemporáneas de solidaridad, participación comunitaria y transición ecosocial.


TORRE ARIAS MUCHO MÁS QUE UNA ZONA VERDE

La incorporación de Torre Arias a GreenHer tiene especial interés por las características de la propia finca.
No estamos ante un parque urbano convencional, sino ante una quinta histórica de origen agropecuario, en la que arquitectura, jardines, terrenos productivos, sistemas históricos de agua y antiguas instalaciones agrícolas y ganaderas forman parte de una misma historia.
La Huerta Solidaria permite mantener físicamente una parte de esa relación histórica entre la finca y la producción agrícola, pero también demuestra que ese patrimonio puede adquirir nuevas funciones contemporáneas.
Cultivar hoy en Torre Arias puede significar simultáneamente conservar patrimonio, producir alimentos, favorecer la biodiversidad, investigar, educar y desarrollar iniciativas sociales.
Por eso la experiencia resulta especialmente útil para plantear una cuestión central para el futuro de la Quinta: cómo conservar un patrimonio que no está formado solamente por edificios, sino también por usos, conocimientos, paisajes y prácticas que necesitan mantenerse activos para poder sobrevivir.

EL MANIFIESTO POR LOS JARDINES VIVOS

El documento propone diez principios para avanzar en el reconocimiento y protección de los huertos familiares, comunitarios y urbanos.
Entre ellos se encuentra reconocer estos espacios como patrimonio por derecho propio, teniendo conjuntamente en cuenta sus dimensiones históricas, sociales, culturales, alimentarias y ambientales.
El Manifiesto defiende también la importancia de la continuidad en el tiempo. Un suelo cultivado durante décadas, un árbol maduro, determinadas variedades vegetales o las redes comunitarias y conocimientos asociados a un espacio son el resultado de procesos que necesitan años para desarrollarse y transmitirse.
De ahí que plantee como principio general la conservación in situ. Un jardín histórico no puede reducirse a una determinada superficie que pueda trasladarse de un lugar a otro sin pérdida: moverlo rompe continuidades ecológicas, sociales y culturales que no pueden reconstruirse automáticamente.
El texto otorga asimismo un papel fundamental a las comunidades que mantienen estos lugares. Sus conocimientos sobre los suelos, los cultivos, la historia o las prácticas colectivas constituyen una forma de conocimiento que debe formar parte de las decisiones sobre su futuro.
GreenHer plantea por ello mecanismos estables de cocreación y cogobernanza, más allá de procesos participativos iniciados cuando las decisiones fundamentales ya están tomadas.

UN CASO EUROPEO EN UN MOMENTO DECISIVO PARA LA QUINTA 

La investigación presentada en París no evita el contexto actual de Torre Arias.
El propio caso de estudio recoge como uno de los principales retos la nueva situación creada por la concesión demanial al Banco de España de diversos edificios y elementos de la Quinta. También explica que la Plataforma ha recurrido administrativamente esta decisión mientras participa, junto con otras organizaciones, en un proceso de diálogo y negociación.
El reto actual es conseguir que cualquier transformación permita preservar el carácter público, histórico y agropecuario de la Quinta y garantizar la continuidad de las funciones sociales, educativas y ambientales que actualmente se desarrollan en ella.
Ese planteamiento conecta directamente con el trabajo que la Plataforma está desarrollando en estos momentos.

DE GREENHER AL PROGRAMA COMPLEMENTARIO PÚBLICO INTERINSTITUCIONAL 

La colaboración con la Universidad Complutense y GreenHer no constituye para nosotros y nosotras una iniciativa aislada.
Forma parte de una estrategia más amplia de contactos con universidades, centros científicos y organismos públicos orientada a construir un Programa Complementario Público Interinstitucional para Torre Arias.
La propuesta parte de una idea sencilla: la existencia de un nuevo proyecto para determinados edificios no debería impedir desarrollar paralelamente un proyecto público capaz de aprovechar el enorme potencial de la Quinta como espacio de investigación, formación, agroecología, biodiversidad, agua, patrimonio vivo y educación ambiental.
La colaboración universitaria puede aportar investigación científica, prácticas académicas, trabajos de grado y posgrado, documentación histórica, seguimiento de la biodiversidad y proyectos experimentales.
GreenHer añade además una dimensión especialmente interesante: la posibilidad de situar Torre Arias dentro de una red europea de experiencias que están abordando problemas similares y de aprender de otros modelos de conservación y gestión del patrimonio verde.


TORRE ARIAS EN UNA FUTURA PUBLICACIÓN EUROPEA

Los resultados de GreenHer no terminarán con los encuentros desarrollados durante este año.
Está prevista la elaboración de un libro colectivo de acceso abierto con los distintos casos de estudio europeos, en el que estará presente la investigación desarrollada en Madrid.
Junto a esta publicación, el Manifiesto por los Jardines Vivos pretende trasladar las conclusiones del proyecto fuera del ámbito estrictamente académico y contribuir al debate entre universidades, administraciones, organizaciones sociales, responsables de patrimonio y profesionales de la planificación urbana.
La incorporación de Torre Arias a estos trabajos permitirá que su experiencia, sus valores y también los retos que afronta sean conocidos y analizados junto a otras experiencias europeas.

CONSERVAR PARA SEGUIR HACIENDO

Una de las ideas más interesantes de GreenHer es que proteger un patrimonio vivo no significa congelarlo en el tiempo.
Los huertos han evolucionado históricamente y pueden incorporar nuevas funciones educativas, sociales y ecológicas. Su conservación debe permitir esa evolución manteniendo las condiciones que hacen posible la continuidad de sus prácticas, conocimientos y comunidades.
Esa reflexión coincide con una idea que consideramos esencial para Torre Arias.
Conservar la Quinta no significa únicamente restaurar el Palacio, las Caballerizas, las antiguas construcciones agropecuarias o sus jardines.
Significa también recuperar usos, mantener conocimientos, investigar, cultivar, educar, experimentar y permitir que la ciudadanía continúe formando parte de la vida de la finca.
La participación de la Plataforma y de la Huerta Solidaria en GreenHer, la colaboración con la Universidad Complutense y la presencia del caso de Torre Arias en el encuentro de París constituyen un paso más en esa dirección.
Porque proteger Torre Arias no debería significar únicamente conservar lo que ha llegado hasta nosotros, sino crear las condiciones para que su historia pueda continuar.

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